viernes, 6 de octubre de 2017

Microrrelatos.

Hola amigos. He enviado un par de microrrelatos a un concurso, uno de ellos debía de contener un máximo de ciento cincuenta caracteres y el otro (más extenso), un máximo de mil doscientos caracteres. Os adjunto los links por si os apetece leerlos. Además podéis votarlo si pensáis que son merecedores de ello.
Gracias por leer y saludos.

Links:

http://www.signoeditoresliteratura.es/al-verla-mateo-redondo-calonge/

http://www.signoeditoresliteratura.es/cruce-mateo-redondo-calonge/

lunes, 25 de septiembre de 2017

Por favor, no te abandones.

Por favor, no te abandones.
Hay muchos que te miran,
otros tantos que te admiran
y otros menos no tanto.
Hay quien no puede correr
y sin embargo camina,
hay quien no puede danzar,
pero sin embargo baila
y baila con tanta alegría
que sin saberlo todo su ser
se une a la música
con la armonía de una
excelente danzarina.
Por favor, no te abandones.
Si te encuentras una cuesta,
súbela, pero súbela con fervor,
despójate de enfados
de culpar al universo
o a los que viajamos por él,
no hagas comparaciones
pues nublarán tu brújula
haciéndote empeorar tu avance.
Por favor, no te abandones.
En ti está la facultad
de recibir y provocar eclipses
pues eres un astro celeste.
Con lo obstinada que eres
es seguro que avanzarás,
además, sabes que no estás sola
ni aunque quieras.
Por favor, no te abandones.
Sincérate contigo,
usa tu objetividad
como sólo tú conoces
para encender voluntad,
entusiasmo y esfuerzo.
En las primeras rampas
vas a ir acompañada
hasta que tu ritmo
sea como un latido constante.
Por favor, no te abandones,
ya que en el firmamento
no puede dejar de brillar
tu imparable estela.


martes, 19 de septiembre de 2017

No, no estoy solo.

Es difícil que me sienta solo.
¿Cómo puedo convencerte?
Puede que a veces sienta decepción,
pero, ¿quién no?
Debe ser por esperar algo que no llega,
o por la actitud de alguien que importa,
¿qué más da?
Después de todo me veo reflejado
en esas situaciones que ahora ya
no me son importantes como antes.
No, no estoy solo.
¿Cómo puedo convencerte?
Aunque me veas caminar sin compañía,
o tal vez, observar una puesta del sol
sentado en cualquier escalón o banco
y no haya nadie conmigo,
no pienses que estoy solo,
ya que el mismo aire abre
en mi memoria los recuerdos,
las ilusiones, los futuros planes
y otras maravillas intangibles,
como por ejemplo sentirme
acompañado por la brisa,
por una tenue luna que comienza
su visible recorrido tras
ese oeste que no puede retener
la luminosidad del sol que se va.
No, no estoy solo.
Convéncete.
Lo que ves son momentos
de algunos días concretos
donde camino, contemplo y escribo.
No sé lo que hecho, pero,
ya hace tiempo que la soledad
dejó de viajar conmigo,
se fue sin despedirse,
tan sólo un buen día
se desvaneció como el rocío
en el amanecer de mi confianza.
Tal vez sea un soñador,
capaz de imaginar
cualquier disparate         
en ocasiones puntuales,
bueno, a lo mejor no tan exactas.
Puedo pensar, por ejemplo,
que una jirafa danza
al son de notas silbantes
en una sabana no muy lejana
y que la noche es fantasmagórica.
Puedo pensar, por ejemplo,
otras muchas cosas
que se escapan de lo natural,
de todo lo que puede ser
medido, pesado, concreto
y que pueden ser increíbles.
No, no estoy solo.
Convéncete.
Porque yo estoy convencido.



martes, 12 de septiembre de 2017

Deseé quedarme

Fui una gota de aquel riachuelo
de montaña en el que te bañaste.
Mientras corría por tu piel sentí
el calor y la vida que hay en ti.
Deseé quedarme para siempre
dando frescor a tu cuerpo,
y yo, en mi imprevisto egoísmo
deseé quedarme en ese refugio
que desconocía hasta ese momento.
Cómo me hubiera gustado
poder alargar el tiempo
permaneciendo completa
entre tus senderos,
aun así una parte se coló
entre tus perfectos poros,
pero la otra parte,
se desvaneció con la brisa
mientras cantaba:
Hubiera vivido contigo
al igual que una estrella
en el mismo cielo.


lunes, 26 de junio de 2017

Encajáis


En ocasiones los embates

que nos otorga el camino,

hace que tras ellos, algunas personas

se encuentren desplazadas

al contemplar el devenir de los demás.

Caminan con desgana en el corazón

pensando que la culpa es de ellas,

y eso… no es cierto.

Sienten que sus esperanzas

se difuminan encerradas

en algún sitio desconocido.

Intentan contra corriente

encontrar  esa llave liberadora

la cual junto a sus sueños

y a ese invisible coraje

que sin ser ellas conscientes

les acompaña cada día.

Se refugian en sus soledades

con inventadas armaduras

que las hagan invisibles

ya que creen que no son

parte de ningún mundo,

y eso… no es cierto.

En ellas (en vosotras),

existen de siempre

los colores primarios

con los que podéis inventar

la tonalidad necesaria

para que sin ninguna duda

encajéis donde vuestros pasos

os lleven, aunque sea despacio.

¡Vosotras encajáis!

Tenéis el azul del firmamento

para que vuestros sueños

no tengan medida,

el rojo para que la energía

corra por vuestro cuerpo de barro,

el amarillo para que brilléis

y podáis transmitir la calidez

que en vuestro interior

lucha por fluir

ayudando a las frías piedras

a emanar calor de hogar.

Escondido está el color blanco,

el que es vuestra conciencia;

no lo cubráis, pues os ayudará

a despejar los espacios oscuros.

¡Vosotras encajáis!

De eso nadie tiene duda.

Entonces,

¿por qué dudáis vosotras?
El primer dibujo.
El dibujo final.

Aquí estamos algunos de los amigos con las camisetas pintadas a mano.

viernes, 2 de junio de 2017

 
 
La protagonista de la novela aprende a meditar y en uno de sus ejercicios se "cuela" en una de las cartas del tarot ...
 
El enamorado.
La carta era la número seis, estaba escrito arriba en números romanos, en la parte inferior ponía ‘El enamorado’, la lámina representaba en su centro a un hombre. A  cada lado del hombre había una mujer, las dos mujeres se parecían pero no eran iguales, aunque sus vestidos se asemejaban mucho. Por encima del hombre un ángel parecido a Cupido, con un arco y una flecha.
Tal y como había aprendido en el libro, tomé aire e intenté poner mi mente en blanco, cerré los ojos y me concentré en visualizar las imágenes de la carta.
Sin darme cuenta me introduje en el grabado, sus ocupantes me parecieron reales y comencé a interactuar con ellos.
En las mujeres, al contemplarlas con detalle, diferencié sus rasgos, una era más joven que la otra, también su ropa se veía más jovial y además ella sonreía, la otra dama era de aspecto más severo, e iba vestida concorde a su seriedad. El ángel nos miraba a las tres, en especial a mí.
-¿Qué camino eliges? -me preguntó el ángel.
-Lo siento, pero es que no sé cuál es el idóneo -le contesté.
-Has llegado a este cruce de caminos y ahora tienes que elegir hacia dónde quieres ir.
-Desconozco hacia dónde llevan -le contesté con algo de preocupación.
-Estas mujeres representan lo espiritual y lo material, elige hacía dónde quieres encaminarte, si eliges el camino material toda tu existencia estará enfocada a obtener los placeres mundanos, los frutos de la materia; en cuanto al espiritual te llevará a contemplar lo invisible, a ser consciente de tu propio ser interior.
-El espiritual -le respondí sin dilación.
-Así sea -dijo, tensó su arco y me lanzó una flecha, la cual se desvaneció al llegar a mí.

...