lunes, 29 de febrero de 2016

Astrología para los no expertos





 

Astrología para los no expertos
Sencillas nociones de Astrología
Mateo Redondo Calonge

 


 

 


Indice


Introducción                                   


Los signos zodiacales                         


Las casas zodiacales                       


Los planetas                                          




Introducción


 

Al leer revistas e incluso en periódicos nos damos cuenta que hay casi siempre una sección dedicada a los signos zodiacales.

Ahí nos informan de lo que depara a cada signo, lo que tenemos que evitar, lo que podemos conseguir, etc.

Pero esa información es tan generalista que no sabemos si es verdad que los astros se comportaran así o si simplemente es para hacernos sonreír, mientras leemos que la mayoría de los mensajes referidos a nuestro signo no va con nosotros.

¿Por qué?

Trataré de poner un ejemplo: Supongamos que se acerca una borrasca a una ciudad, con lo que el hombre del tiempo (el meteorólogo), da por hecho que al llover en esa ciudad (la llamaremos UH), todos los que han nacido en UH se mojarán y eso es lo que expone en su mensaje, añadiendo la recomendación que no se olviden de llevar paraguas.

Claro que los que nacidos en UH que están fuera de la ciudad, cuando lo leen se tronchan de la risa, ya que en el sitio por dónde están de vacaciones no cae una gota en esas fechas, y no digamos de los que se han ido a vivir a otros sectores donde el clima no guarda ninguna relación con la ciudad UH.

No obstante suele haber alguna excepción y esté donde esté hay algún nacido en UH que hace caso al mensaje sale al otro día con paraguas, por si acaso.

Al final llovió en UH, pero lo hizo a medianoche, con lo que apenas nadie se mojó. No fue necesario el paraguas ese día para los habitantes de UH.

En las siguientes páginas explicaré algunos de los conocimientos necesarios para poder conocer de una manera sencilla cómo nos afecta la astrología.


 

El zodiaco está dividido en doce signos, pero como veremos más adelante no sólo eres del signo en el que el sol estaba “pasando” en el momento de tu nacimiento, sino que además deberías de saber en qué “casa terrestre” iluminaba el astro rey y las posiciones exactas de los planetas.

Esta información se conoce al realizar la Carta Astral del momento del nacimiento, para ello es preciso saber el lugar geográfico donde ocurrió, y la hora exacta del acontecimiento.

Con esto se comienza a complicar la situación de nuestro destino y de los mensajes que nos llegan. Ya no leeremos la sección del zodiaco igual, si bien no hemos cambiado de signo (ya que no podemos, viene dado por el nacimiento), podremos intentar averiguar si lo que dice la revista nos puede o no afectar y en qué casa terrestre ocurre.

Pero no es sencillo, la Carta Astral tiene doce particiones del círculo, que son como doce quesitos que corresponden a las doce casas terrestres, las cuales no son ni siquiera iguales. En teoría si dividimos un círculo en doce partes nos saldrá que cada una tiene treinta grados de la circunferencia, pero en la práctica esto no es así, al girar la tierra alrededor del sol lo hace de forma elíptica, con lo que habrá casas que puede que tengan treinta grados, pero habrá otras con menos grados y otras con más.

No es lo único que hace que las casas terrestres sean peculiares, además hay otro dato… Cada cuatro minutos se mueven un grado, lo que nos lleva a afirmar que dos nacimientos en el mismo sitio y en el mismo día con una diferencia de dos horas (más o menos), tendrán el sol en casas diferentes, con lo que sí que serán del mismo signo (si en ese intervalo no ha cambiado el signo, ya que también cambia cada treinta días aproximadamente), pero con matices diferentes.

Las casas terrestres nos informan de nuestras proyección personal, de cómo nos podemos ganar la vida, cuáles son nuestros amigos afines, cómo es nuestro hogar, qué podemos transmitir, qué labores debemos realizar (de forma altruista), cómo es nuestra pareja, con qué nos apasionamos, a dónde nos gustaría viajar, qué puntos fuertes poseemos, si tenemos “padrinos” que nos ayudarán en momentos cruciales y qué debemos al universo (cosa que en la mayoría de los casos no lo recordamos, ya que llegamos aquí sin una memoria activa, pero puede que nuestro karma tenga enlaces pendientes de cerrar).

Esta es la pincelada sobre las casas terrestres, pero, esto no se ha acabado, para activar su naturaleza se necesita el interruptor, el cual es “pulsado” por el planeta o planetas que estén situados en las casas.

Tenemos diez planetas que son los responsables de la activación de las casas, que son: el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón. Y cada uno de ellos tiene una naturaleza distinta, sus pulsos son diferentes. Además entre ellos pueden tener, según sus posiciones en la Carta Astral, relaciones armónicas o todo lo contrario, y esa fluidez entre ellos se plasmará en las casas terrestres.

En resumen, tenemos doce signos zodiacales que cambian cada treinta días (más o menos), sobre ellos doce casas terrestres que cada cuatro minutos avanzan un grado, y diez planetas que activan las casas de manera particular.

Las combinaciones son muy diversas y con una amplia gama de colores. No obstante en los siguientes capítulos conoceremos las directrices generales de cada signo, de cada casa y de cada planeta.

Recuerdo cuando era un ignorante en esta materia (ahora algo deduzco), que en una reunión de amigos me presentaron a una mujer que al momento de charlar nos dijo su signo zodiacal y su Ascendente, con lo que mi curiosidad me hizo preguntarle cuál era el significado, lo que me respondió era confuso y dio por sentado que eso era algo maravilloso y superior, luego me preguntó por el mío, cosa que yo desconocía y así se lo dije y además añadí que tenía un tío que era de Granada. Las risas de los amigos en común no le debieron hacer gracia y ya no volvió (según me dijeron), a repetir de forma “victoriosa” su signo y su Ascendente, y tampoco me volvió a dirigir la palabra. Hubo quien le regaló un libro donde se explicaba algunos matices del zodiaco, pero ella tras leerlo (así suponemos todos), sólo comentó que aquel libro no le decía nada.

 

Si observamos la naturaleza vemos que hay cuatro fases en el desarrollo de un árbol. La primera es la de la semilla que rompe su envoltorio, se arraiga en la tierra y comienza a crecer. La segunda fase es cuando termina de crecer, preparándose para florecer. La tercera fase es cuando después de la flor, la cambia transformándola en un fruto, en cuyo interior lleva réplicas de la semilla original. La cuarta fase es cuando esa o esas semillas buscan encontrar una tierra donde arraigar, con lo que la tercera y cuarta fase son simultáneas.

Así el universo hace lo mismo con nosotros, necesitamos esas fases para captar e interiorizar la información que nos llega, por eso hay tres signos de cada elemento. Tres signos de fuego, tres de agua, tres de aire y tres de tierra.

En el primer signo de cada elemento nos llega la chispa de su naturaleza y debemos hacer que arraigue en nosotros, en el segundo con paciencia y esfuerzo termina de crecer y en el tercer signo de cada elemento da el fruto, o lo que es lo mismo, exteriorizamos sus cualidades.

Todo sería sencillo y fácil si fuéramos colaboradores con el pulso universal, pero para desdicha nuestra no es así, en nuestro devenir por este plano, nos hemos saltado algunos tramos (no todo nos gusta), en otros tramos hemos pasado de puntillas sin querer comprender su naturaleza y ha habido sitios en los que nos hemos encontrado tan bien que no queríamos seguir avanzando y ha costado un gran esfuerzo que lo abandonemos, sería como encontrar un oasis en medio del trayecto y no desear seguir adelante.

La alternancia está en la mayoría de la naturaleza, tenemos cuatro estaciones para que podamos ver esos cambios necesarios para adaptarnos y seguir avanzando.

Hay cuatro elementos: Fuego, Agua, Aire y Tierra.

El orden de los signos en el zodiaco es el siguiente:

Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis.


 

Los signos zodiacales


 

Los signos de fuego representan la chispa inicial, el impulso creador que todos llevamos en nuestro interior, son el principio, el comienzo, la iniciativa. Por eso el signo de Aries (el primero de los signos de fuego), tiene su inicio con la primavera, de ahí le viene los calificativos de impetuoso, imprevisible, desconcertante, ya que su finalidad es romper su envoltura para así poder arraigar, por ello les acompaña el regalo de la tenacidad, ya que a veces los influenciados por el signo intentan plantar semillas entre las piedras. Su punto débil es la cabeza, así como su impaciencia.

El segundo signo de fuego es Leo, aquí la chispa de Aries ya ha arraigado y en este signo el calor de ese fuego ha crecido y corre por nuestro interior, con lo que las personas que reciben su influencia se sienten como si ellos estuvieran en poder de la verdad absoluta, manifiestan lo que dentro de sí mismos corre con un calor que no tiene parangón. Es un signo de fidelidad, de una creencia innata en lo que llevan dentro. Su punto débil es el corazón.

El tercer signo de fuego es Sagitario. Aquí ya ha nacido la flor y de ella ha surgido el fruto, con lo que se necesita llevar al mercado para que todos puedan ver, oler y saborear la calidad de lo que ha surgido. Los nativos de este signo son inquietos por naturaleza, de ahí les viene la continua necesidad de viajar, de desplazarse, aunque sea por unos momentos, escaparse de su rutina diaria, de conocer nuevos paisajes, de asimilarlos y así podrán explicar lo que han visto junto con sus opiniones personales. Es mejor no confinar a los nativos de este signo, ya que su desesperación por salir los marchitará. Su punto débil son los muslos.

 

Tras la iniciativa de los signos de fuego surge la duda si es lo correcto cómo se está desarrollando la progresión, ¿saben dónde está el norte?

Realmente ni siquiera miran la brújula los signos de fuego, se movilizan por puro instinto, con lo que es necesario asimilar que es lo más importante.

Lo esencial es el amor, con lo que los signos de agua intentarán que percibamos ese sentimiento de una manera sencilla, ya que todo lo que basemos en el amor tendrá unos fundamentos que enriquecerá nuestro interior.

El primer signo de agua es Cáncer, de aquí tendremos que tomar ese sorbo que nos ayudará a saborear el amor. Su comienzo coincide con el del verano (en el hemisferio norte). A este signo se le asocia el hogar, la familia, su quietud de desear estar todos juntitos apaciblemente en casa. Su punto débil es el estómago.

El segundo signo de agua es Escorpión. Aquí la semilla del amor ha crecido de manera que la pasión hace a los influenciados por este signo que deseen fabricar cosas, objetos, sienten la necesidad de modelar en un plano físico la pasión que les embarga. Su punto débil son los órganos reproductores, tanto en la mujer como en el hombre.

El tercer signo de agua es Piscis, aquí el fruto de ese amor que poseen les hace ser indecisos, con lo que a veces se pierden en unos pensamientos sin sentido que los hace infelices. Sirven para casi todo, en todos los círculos son bienvenidos, pero su constancia para las cosas les cuesta mucho, su pensamiento va por un camino y la realidad por otro. No obstante intentan exponer ese amor que llevan dentro, se volcarán para conseguirlo hasta su máximo punto personal. Este signo está situado en la última posición del zodiaco, al igual que nosotros, que somos la última creación del universo, con lo que debemos reflejarnos en este signo y tratar de mejorar el amor que exponemos. Su punto débil son los pies.

 

Con los signos de aire comenzamos (en teoría), a aprender a pensar, a intentar que el raciocinio sea equitativo y se pueda unir la voluntad del fuego y el amor del agua sin que nada salga perjudicado.

El primer signo de aire es Libra, su comienzo coincide con la llegada del otoño (en el hemisferio norte). El emblema de este signo es una báscula, un intento de equilibrar lo que es difícil de ensamblar, el agua y el fuego no son aliados. Así que los influenciados por este signo tratarán de que partes enfrentadas lleguen a acuerdos, pero como no tienen experiencia la mayoría de las veces se verán frustrados al no poder conseguir pactos equitativos, en todas las reconciliaciones en las que pretenderán ayudar. Su punto débil son los riñones.

El segundo signo de aire es acuario. En este sector las ideas ya han crecido y tienen la suficiente información para saber el porqué de cómo funcionan las cosas, las experiencias vividas en Libra (prueba, error, prueba, error, prueba, …), ya han aportado unos conocimientos que servirán para descifrar el funcionamiento de todo. Es el signo de los “manitas”, los que comprenden que piezas se han de cambiar y como ensamblarlas, aunque alguna vez puede que se pierdan en sus pensamientos. Su punto débil es la pantorrilla.

El tercer signo de aire es Géminis, conocido como los gemelos. Aquí se debería dar las ideas necesarias para la convivencia, deberían dar ejemplo haciendo lo que predican, pero una cosa es decir lo que tienen que hacer los demás y otra bien distinta es lo que se tiene que hacer de forma particular. Son hábiles exponiendo ideas (como no, son los que exteriorizan el elemento aire), pero les gusta estar en segunda fila (una situación cómoda), para luego explicar cómo se tenía que haber hecho, en caso de que no hubiera salido bien. Su punto débil son los pulmones.

 

El primer signo de tierra es Capricornio, su comienzo coincide con el del invierno (en el hemisferio norte). Tras la voluntad del fuego, el amor del agua y las ideas del aire, este signo debería ayudar a encontrar los materiales adecuados para materializar el proceso de nuestra evolución. Capricornio nos debería indicar que tipo de construcción se adecua a nuestras pretensiones, y dónde levantar nuestra casa material. Es la semilla que sabe dónde arraigar, en qué tierra será fructífera. Serían los influenciados por este signo los perfectos arquitectos. Su punto débil son las rodillas.

El segundo signo de tierra es Tauro. Aquí ya hemos construido, con lo que aquí toca es disfrutar de lo edificado. Es un signo que no entiende de penalidades, ni de estrés. Los influenciados por este signo tienen claro que si se esfuerzan es para conseguir una recompensa, un viaje de placer, una cena especial, una ropa a la última moda, etc. Es el signo del placer de las cosas terrenales. Su punto débil es la garganta.

El tercer signo de tierra y el último es Virgo. Aquí se comienza a intuir que el camino se acaba y suelen ser los influenciados por este signo meticulosos, hasta extremos que a veces rozan la paranoia. Les gusta ahorrar, guardar todo lo que puedan, aunque a veces tienen una explosión de generosidad que los hace entrañables. Su punto débil es el hígado y el sistema nervioso.

 

Semilla, árbol, fruto,… Estos son los pasos de la naturaleza, al igual que la nuestra, en todo lo que deseemos emprender.

Para eso deberemos gestionar el rechazo inicial que surge en el cambio del tipo de signo. El fuego y el agua no se llevan bien, tampoco el agua y el aire, y no van a ser menos el aire y la tierra, ni tampoco la tierra con el fuego. Pero sí que se llevan bien el fuego y el aire, al igual que el agua con la tierra. Al parecer debe haber un signo por el medio que sea el que reciba el rechazo del cambio.

El conciliar los diferentes elementos es el máximo equilibrio al que podamos llegar. Por eso la naturaleza con su gran sabiduría nos da tres signos de cada elemento, para que podamos gestionar por partes toda la información.

Nuestra riqueza interior se basa en las diferentes alternativas de que disponemos caminando por el zodiaco.

Ahora bien, los interruptores que hace que un signo o la casa que en él esté entre en funcionamiento, es activado por los planetas y cada uno de ellos es de una naturaleza diferente, sus objetivos (aunque comunes), transcurren por prioridades que no son con precisión las mismas. Cada planeta tiene su sonido, su color, y dictamina cómo se ha de desarrollar el movimiento.

Además hay que añadir la convergencia de las casas sobre el zodiaco, ya que a menudo dichas casas sobre el signo que le ha tocado no guarda similitud y crea confusión al individuo que posee esa combinación. Por ejemplo, imaginemos el Ascendente (la casa número uno), en Libra:

El primer signo del zodiaco es Aries, con lo que su esencia impregna la casa I, con Libra tiene en común que los dos son los primeros signos en sus respectivos elementos (Aries en el fuego y Libra en el aire), pero ya me dichos antes que Libra al ser el primer signo de aire, no tiene experiencia en cuanto a saber cómo solventar situaciones con ideas satisfactorias. Aries lo empujará a hacer cosas, a tomar la iniciativa en lo que sea, pero Libra se verá sobrepasado y dudará buscando hacia dónde dirigirse, lo que le hará ser impreciso y dubitativo en muchas ocasiones. Lo bueno en este caso sería no tener ningún planeta en la casa I, de esa manera no se activaría.


 

Las casas zodiacales


 

La casa I (o Ascendente), es la casa que comienza a emerger por el firmamento en el momento del nacimiento. Es la casa que nos debe indicar qué perseguimos, que es lo que debemos aportar al mundo, es la chispa que nos hará movernos en la dirección de la naturaleza del signo. La casa pone el empuje y el signo marca en qué debemos poner nuestro esfuerzo.

Pero no olvidemos que son los planetas los que tienen el interruptor para que esto se de en esta casa o en las siguientes (que veremos a continuación), si no hay planeta tendremos esa combinación que nos acompaña pero no estará activa al completo.

La casa II es la del dinero que ganaremos con nuestro trabajo, dónde esté situada nos indicará que clase de trabajo será el que mejor nos conviene o la manera de adquirirlo. Ejemplo: Una casa II en Sagitario (sin planeta), nos hará viajar la mayoría de nuestra vida laboral, será difícil que tengamos el trabajo cerca de nuestro hogar. Con planeta (dependiendo de su naturaleza), sería conveniente que la persona se dedicara a trabajos relacionados con la sanidad, la escritura, la abogacía,… No olvidemos que Sagitario es el tercer signo de fuego y tiene que “expulsar” ese calor que lleva dentro, compartiendo sus íntimos conocimientos (aunque a veces no saben cómo los tienen), con los demás.

La casa III nos indica en qué círculos nos movemos, cómo son nuestros amigos, con quién nos gusta estar. Ejemplo: La casa III en Capricornio nos hará buscar estar “aislados”, tener pocas amistades, pero excelentes. En cambio una casa III en Piscis nos hará movernos por muchos círculos diferentes, conociendo un sinfín de personas, pero la amistad será ocasional, sin llegar a consolidarse, aunque se traten temas personales en ambos sentidos.

La casa IV es la del hogar, la de nuestra intimidad, el principio del amor. Recordemos que las casas coinciden con el zodiaco, con lo que la casa número IV es la correspondiente a Cáncer. Aquí nos indica cómo es nuestro hogar, a qué tipo corresponde. En la mayoría de los casos las casas terrestres no coinciden en extensión con el zodiaco, con lo cual muchas casas toman parte de dos signos, esto nos indica el cambio que habrá a partir de un tiempo, además de los planetas este cambio también repercute en la vida de la casa terrestre.

La casa V tiene varias interpretaciones, algunos antiguos manuales nos dice que es la casa de la suerte, otros nos habla de la enseñanza, pero no exactamente así. Si en el zodiaco la casa V corresponde a Leo y anteriormente hemos dicho que es el segundo signo de fuego, lo que se traduce a que esta casa nos dirá el potencial que corre por nuestro interior, qué fuego divino acumulamos, de ahí viene lo de la enseñanza, ya que podemos explicar con claridad lo que tenemos pues es lo que sentimos, lo que forma parte de nosotros. En cuanto a lo de la suerte tiene parte de razón, ya que es una suerte poder dar a conocer lo que llevamos dentro. También se le asocia las vacaciones, el romper la rutina para poder hacer lo que deseemos.

La casa VI es otro cantar. La parte de altruismo del universo se cierne en esta casa. Nos indica qué debemos realizar en la comunidad de forma gratuita, es un servicio que hay que prestar. Se tiene que estar atento cuando el Sol transite por esta casa, y así poder dar nuestro altruista empujoncito a que el mundo sea mejor. Siempre es mejor ser acreedor de favores que deudor, aunque para los más obstinados se les formarán malos aspectos en esta casa, con lo que por obligación tendrán que dar lo que sea necesario, lo que indique la casa y si tienen un planeta “el trabajito” será incuestionable, el universo entero se pondrá de acuerdo para que así sea.

La casa VII nos habla de la pareja, qué nos atrae, cuál es el tipo que buscamos. Si hay un planeta en esta casa nos dirá que encontraremos a alguien que dejará huella en nosotros, será un amor de película (dependiendo del planeta), para una mujer si en este casa aparece Marte, es que encontrará lo más próximo a su media naranja y para un hombre si aparece Venus en la casa será también cómo si encontrase a su alma gemela. Más de un planeta nos indicará que tendremos más de un amor de película.

La casa VIII nos dice qué nos apasiona en nuestro interior. Esos instintos que nos mueven y que sólo nosotros sabemos. Dependiendo de dónde esté la casa, indicará a los demás y nos recordará a nosotros mismos cómo somos en nuestro escondite secreto. Si nos domina el pensamiento, si nos desbordan los sentimientos, si deseamos poseer la tierra, si queremos ser un famoso explorador,…

La casa IX nos indica el lugar adonde deseamos viajar. Cómo serán nuestros viajes, nuestros desplazamientos. Si serán de placer, por obligación, si iremos acompañados. Una casa IX en Cáncer nos hará buscar la fuente del amor, viajando a cualquier rumbo ya que no sabemos dónde está, hasta que un buen día el viajero se de cuenta que no hay que ir lejos para descubrir su latido, ya que está dentro de él, entonces se sentirá completo y sus “viajes” cesarán de forma natural. A veces no hay que ir a buscar lo que ya poseemos.

La casa X dice en qué somos maestros, la casa X también se la conoce como “Medio Cielo”, es la casa que está en la cúspide de la circunferencia, es la casa opuesta a la casa IV. En la casa X encontramos la mayor iluminación, con lo que es lo que mejor conocemos, la luz que hay en ella nos hace verla sin que ningún rincón quede en penumbra. Por ejemplo una casa X en Virgo nos hará buscar las claves del universo, ya que en necesario conocer el porqué de las estaciones, etc. Aunque también en esta casa se puede dar el rol de la búsqueda de algo químico que pueda ayudar a la mejora de la población.

La casa XI nos habla de los “padrinos”, de aquellos que tenemos que en un momento determinado nos pueden ayudar para salir de una situación molesta o también los que nos pueden apadrinar en cualquier empresa que comencemos. Dónde esté la casa XI nos indicará que tipo de ayuda desinteresada recibiremos, si será económica, sentimental, etc. Una casa XI en Tauro nos dará unos padrinos que nos ayudarán a saborear las cosas, serán maestros de ceremonias en los placeres mundanos.

La casa XII es la severidad, aquí si hay algún planeta ya podemos empezar a rezar. Aquí se ha de pagar la deuda que podríamos tener con el universo. Se ejecutará en su totalidad lo que cree el planeta con el signo del zodiaco donde esté situada la casa XII. Si tenemos alguna deuda kármica, aquí es dónde con un poco de suerte quedará saldada.


 

Los planetas


 

Antes de profundizar en la naturaleza de los planetas, es necesario recordar que entre ellos suelen formar aspectos, que pueden ser armónicos (buenos aspectos) o mal aspectados (que no están en armonía). Y también pueden acompañar o frenar el Ascendente, el Medio Cielo y el principio de cualquier casa.

La distancia en grados entre ellos nos informará sobre los aspectos que forman, estos son a los que debemos estar atentos.

Si están cercanos (a una distancia no superior a 5º), se dice que están en conjunción. En teoría este aspecto es favorable. Pero que estén dos planetas tan cerca en un punto determinado de una Carta Astral, nos puede acarrear problemas, ya que cada uno de ellos tenderá a imponer su naturaleza, con lo que puede ser que el “dueño” de la Carta se sienta machacado, de buen rollo, pero machacado.

A 60º (sextil), nos informa que están ligeramente de acuerdo esas fuerzas, que van en la dirección adecuada y que pueden ser aliados.

90º (cuadratura), aquí llega el aspecto que pone todo patas arriba, es la entrada de una lucha en el individuo portador de la Carta Astral. La influencia que envía el planeta es contraria a la naturaleza del planeta que la recibe, con lo que esa persona deberá aprender a vivir con esa presión e intentar minimizar esa fuerza.

120º (Trígono), aquí los planetas van al unísono. Si miramos las casas veremos que las dos donde están situados los planetas, corresponden al mismo elemento, con lo que son familiares. Es una situación idílica.

180º (oposición), cada uno de los planetas se encuentran enfrente uno del otro, entre los dos tendrán la visión completa de donde están situados. Cada uno de ellos ejercerá de espejo del otro, con lo que verán que tienen y como se están desarrollando. Es una situación enfrentada, pero hay una atracción mutua, si sabemos armonizar sus conocimientos nos libraremos de unas disputas interiores que no nos conducirán a nada.

Estos son los aspectos más destacados en la astrología convencional, pero como aquí tratamos de conocer algo más, referiré dos aspectos que pasan desapercibidos y son clave en nuestra evolución, ya que si los tenemos, son un auténtico regalo.

En los aspectos descritos anteriormente se dice que puede haber un margen de 5º, en estos aspectos que vamos a leer ahora, esa diferencia no puede existir, tienen que estar a esos grados exactamente.

Los aspectos son a 72º y a 144º (que es el doble de 72º). Quién posea planetas con estas precisas distancias, tiene en su mano el poder realizar un trabajo que está más allá de lo convencional. En el plano esotérico sería como un “iniciado” en fase de materializar algo que está escrito en un plano superior. Esto no quiere decir, que quien no tenga ninguno de estos aspectos no sea una persona evolucionada, pero estos aspectos se les da a la persona para que los pueda emplear, así podrá “despertar” la sensibilidad que está con él o con ella, pero en fase de hibernación.

Si dividimos 360º entre 5, nos da 72º. Aquí tenemos las cuatro fases de las que hablaba al comienzo y una fase más que es el compendio de ellas, toda la información de los procesos. La semilla y el árbol.


 

Comenzaré por el Sol. En el plano físico es el centro de nuestro sistema, todos los planetas giran alrededor de él (salvo Plutón, pero ya veremos más adelante porqué nos afecta).

El Sol representa nuestra voluntad, pero eso miramos dónde está situado en el momento de nuestro nacimiento, nos indica el signo que “vacía” sus esencias en nosotros, que nos baña cuando emergemos en este mundo.

Hay estudiosos que dictaminan que no es exactamente nuestra voluntad, que de alguna manera (volvemos a lo dicho anteriormente), son puntos que debemos de asimilar con lo que a veces son situaciones forzadas el nacer en un grado en concreto.

La influencia del Sol en cualquier Carta Astral es de primera magnitud, es el astro rey, es el que ilumina el firmamento, la estrella de nuestro sistema. Con lo que es de vital importancia su posición.

Una parte considerable de nuestro ser estará en concordancia con los puntos que ilumine el Sol, debemos por qué Casa transitaba en el momento de nuestro nacimiento, que aspectos forma con otros planetas, sin son armónicos o si no están en concordancia. Si lo hacemos podremos descifrar una buena parte de lo que nos acontecerá.

El Sol es el regente de Leo y también de nuestra Casa V.

Nuestra voluntad será una con la naturaleza del planeta que esté situado en nuestra Casa V y su contenido.

 

La luna representa nuestra imaginación, entre otras cosas, los aspectos que forme ella o que formen con ella, afectará a nuestra psique, a nuestra fertilidad, a nuestro equilibrio emocional. Todo esto nos lo indicará con la posición que ocupe en la Carta Astral, también está relacionada con nuestra madre y nos dará información de su manera de ser.

Cada veintiocho días la Luna forma una nueva luna, se posiciona entre el Sol y la Tierra, es ese punto dónde nos dirá que Casa de nuestra Carta se activa.

Hemos visto que a la Casa V se le asocia las vacaciones y no es de extrañar ya que se asemeja a Leo y en este hemisferio, mayoritariamente las personas suelen hacer las vacaciones en ese signo (del 21 de julio al 21 de agosto, más o menos). Pues bien, si en un año dentro de nuestra Casa V no hay una luna nueva, es casi seguro que ese año no tendremos vacaciones en el amplio sentido de la palabra, tal vez tengamos vacaciones laborales, pero algo ocurrirá que nos será difícil tener unos días de sosiego y tranquilidad. No obstante teniendo una lunación en esa Casa, el universo nos está diciendo que podremos programar esas vacaciones y es más, en ese mes (el de la lunación en nuestra Casa V), haremos o programaremos alguna escapa o las mismas vacaciones.

La Luna es la regente de Cáncer, con lo que también es la que rige nuestra Casa IV.

A través de la Luna tendremos esa percepción de otros mundos, de esa sensibilidad por otros planos, de visiones de futuros prometedores, eso será lo que nos llegué si hay algún planeta en nuestra Casa IV bien aspectado. Con malos aspectos las imágenes estarán distorsionadas, y serán caóticas, haciendo que nuestra psique no descanse.

 

Mercurio nos indicará nuestra percepción de las cosas, si nuestra mentalidad captará el desarrollo de su funcionamiento. Si seremos hábiles en trabajos intelectuales, si nuestras ideas serán claras. Malos aspectos llevarán a continuos ataques de nervios a quién así lo tenga en su Carta, además de los consiguientes altibajos en la formación de ideas y conceptos.

Mercurio es el planeta regente de Géminis y Virgo, con lo que será el regente de nuestras Casas III y VI.

Rige la cordura, el entendimiento, el equilibrio mental. Necesita mucha luz para que el pensamiento no se “oscurezca”, de ahí que en el plano físico sea el planeta más cercano al Sol. También se le asocia el comercio, los intercambios.

 

Venus es el planeta de la belleza, de la seducción, del amor. Es el que nos llevará a gozar de lo material, el que nos ayudará a expresarnos con delicadeza, aunque también a través de Venus conoceremos el mensaje de ese amor que sobrepasa cualquier expectativa. 

Venus es el regente de Tauro y Libra, en nuestras Casas regirá las Casa II y la Casa VII.

Su posición en la Carta nos indicará dónde está nuestro gran amor, si será de cuento o tal vez si nuestro anhelo no es correspondido como deseamos.

Unos malos aspectos nos darán relaciones tempestuosas, agrias.

Ya he dicho que las Casas son activadas por los planetas, pero algunos están situados al principio de la Casa o por el centro o en su terminación, para saber cuándo sus impulsos entran en nuestra Carta se tiene que hacer una sencilla regla de tres: si el planeta está situado en el medio de nuestra Carta, entrará en vigor su “soplo” en la mitad de nuestra vida, si está en el inicio, será a una edad temprana o si se encuentra más avanzado, se activará cuando estemos avanzados de edad.

 

Marte nos dirá cuál es el esfuerzo que debemos realizar. Es un planeta riguroso, aquí es donde debemos ponernos a trabajar, donde todo necesita una dedicación, un esfuerzo. Con buenos aspectos nos regalará la fragua, el fuego y el hierro para que moldeemos lo que sea necesario a base de trabajo. Mal aspectado tendremos carencia de hierro en nuestro organismo y nos costará encontrar empleo, aunque los políticos hagan todo lo posible para reactivar la economía (es broma, ya que no es esta su prioridad), con lo que seguiremos con un elevado desempleo.

Marte rige Aries y Escorpio, nuestras Casas I y VIII.

Saturno, Marte y Mercurio son los planetas más rigurosos, los más permisivos son Urano, Júpiter y Venus y los que están equilibrando las tendencias de todos los anteriores son Neptuno, el Sol y la Luna.

 

Júpiter es el planeta más grande del sistema solar, sus dimensiones son poderosas, de ahí le viene que sea el que nos encubre hacia lo alto, en el sentido de tener poder, un poder que da prestigio, libertad. Con su ayuda no nos puede faltar nada, aunque a veces sea demasiado permisivo a la hora de extravagancias, es tener el paraíso en nuestras manos.

Júpiter rige Sagitario y Piscis, las casas IX y XII.

Con buenos aspectos nos dará un marco confortable, prestigioso y reconocido por todos, donde la abundancia es algo cotidiano. Mal aspectado hará que el rayo nos persiga, con lo que cuando llegue la tormenta deberemos encomendarnos a todos los santos para no ser alcanzados.

 

Saturno es el que desde su lejanía nos da el impulso necesario para poder materializar su designio, el que esté marcado en la Carta Astral. Sin ningún titubeo se pondrá a enviar lo que se precise. Para ello debe perder parte de su luz, ya que si no lo hiciera no nos llegaría su hoja de ruta, es el precio que está dispuesto a pagar por ayudarnos, por eso tiene fama de serio, de riguroso y de estar poco brillante, lo cual no nos ha de extrañar, pues renuncia a parte de su luz en beneficio nuestro.

Rige los signos de Capricornio y Acuario, las casas X y XII.

En Capricornio nos enseñará que materiales nos son necesarios y como combinarlos para construir y en Acuario nos “soplará” el funcionamiento de las cosas, con aspectos benévolos en ambos casos. Con malos aspectos hará que lo que construyamos tenga un aire más precario de lo debido y que sea fácil de derribar, empezando por nuestra propia estructura corporal, y por supuesto que no sabremos el porqué de la dinámica de las cosas.

 

Urano es el planeta que nos recuerda que en nuestra andadura necesitamos amor, un amor desinteresado, amar sólo por el hecho de amar. Su posición en la Carta Astral nos indicará dónde tenemos esa fuente lejana, en la cual podemos bañarnos para ser inocentes como niños.

No rige ningún signo zodiacal, ya que su amor no hace distinciones entre ninguno. Envía su amoroso mensaje de forma continua y por igual a todos, es como una dulce lluvia que cae sin hacer distinciones.

Los buenos aspectos con otros planetas nos indicará la porción de amor universal que nos llegará, mal aspectado hará que ese amor no nos llegue.

 

Neptuno es el planeta más alejado del sol, es el que con su órbita “cierra” nuestro sistema solar. Donde esté situado nos indicará la ayuda que recibiremos de altas esferas, con lo que nos está diciendo cómo se comportará con nosotros nuestro padre, en que esferas se mueve y que podemos esperar.

Al igual que Urano no rige ningún signo zodiacal en particular, ya que lo que continuamente envía a todos es la voluntad de hacer cosas, de crear experiencias. Con buenos aspectos desearemos realizar lo que nos indique el punto donde está situado, con malos aspectos tendremos experiencias desastrosas y nos moveremos por ambientes opresores.

 

Plutón es un planeta que no es de nuestro sistema solar, sin embargo su órbita hace que entre en el sistema, interfiriendo en las emisiones de los planetas.

Hay que tenerlo en cuenta, ya que su actitud no es amigable.

Habrá que mirar dónde está situado y qué aspectos forma.


 

La astrología no debe condicionar nuestras vidas más allá de unas conclusiones que nos hagan conocer lo que nos pueden deparar los astros.

Saber nuestros puntos fuertes y esforzarnos en “aprobar” los puntos que a priori nos parezcan conflictivos, nos ayudará a progresar adecuadamente (como en el colegio).

Espero que esta información sea de utilidad.