martes, 17 de octubre de 2017

Fuego en el aire.

Últimamente escribo semanalmente o una poesía o un cuento o un relato, pero esta semana me es difícil “subir” algo, no es debido a que no tenga material, es que no puedo vivir en un microcosmos paralelo a lo que está ocurriendo en la sociedad a la que pertenezco y los hechos son prioritarios.
En algunos libros he leído que a veces los individuos exteriorizamos lo que en nuestro interior son verdades absolutas, pero claro, eso es una visión subjetiva, con lo que dichas personas en posesión de la verdad dictaminan sin parpadear: El fin justifica los medios (Maquiavelo).
De ahí surgen entre otros los pirómanos.
Sus acciones, en una sociedad civilizada y avanzada no tienen cabida. Y con ello me refiero a los pirómanos materiales, pero también a los pirómanos que desde tribunas o medios de comunicación incitan a dejar una tierra carbonizada y quebrada.
Según los científicos pertenecemos a la subespecie “Homo sapiens sapiens”, pero tengo mis dudas sobre la doble “sapiens”, ya que antes de llegar a un dialogo, se aplican una serie de acciones coactivas por parte de los grupos que en un momento preciso ejercen el poder.
Espero que llueva, que el agua empape la tierra y apague cualquier incendio que aún no tengamos extinguido y en cuanto a los enfervorecidos oradores, les diría que tengan en cuenta los criterios básicos universales, para que se humedezcan con esas directrices.

De todas maneras, sin estar en mi deseo el herir la sensibilidad de nadie, me gustaría darme de baja del “Homo sapiens sapiens”, ya que a muchos de mis congéneres (hasta este momento), ni los entiendo y ni estoy de acuerdo con su proceder.