lunes, 9 de junio de 2014

Días de aire


Eran días de aire galopante

de fantasmales voces

silbando entre las rendijas,

de ululantes conciertos

entre cimbreantes ramas,

de flotantes hojas rotas

arrancadas de cuadernos desechados.

 

Hastiado del confort

y de las mil imágenes,

salí a sentir

los soplos curvados

con vectores dispares.

 

Se coló entre mi ropa,

con ímpetu, con ansia,

eso era lo que yo quería,

notar su fuerza indómita,

sentir bailar los cabellos

con su golpe de voz.

 

¡Ayúdame!

Le dije gritando.

¡Llévate mis cargas!

¡Mueve mi plácida vida!

 

¡Quiero vibrar!

Nada de seguir templado,

quiero arder, quiero sentir el hielo,

detesto mi pétrea comodidad,

deseo sentir el galope

de mi tranquilo corazón,

por amor, por cien emociones.

 

¡Sacude mi existencia!

Quiero poder decir

yo hice esto,

a mí me pasó aquello,

allí estuve,

¿qué me vas a contar?

 

Todo eso y más deseo vivir.

 

Se acabaron las teorías,

suspiro por experimentar,

por vivir

la precariedad de los días.

 

¡Arrecia sin dudarlo!

 

Pues quiero ver

todos los colores,

saborear todas las aguas,

oír todos los instrumentos

y sentir la pasión en unos labios.