lunes, 30 de junio de 2014

Anochecer en la playa

Fue un goce inesperado

en una tarde asfixiante

de sofocos naranjas.


Se encontraron en el agua

cuando el sol se escondía,

verdes, ardientes y solos.


Sus cuerpos se abrazaron

tras ser removidos

por azuladas olas excitadas.


Serenos y adheridos

de puntillas se mecieron

cuando el cielo se perló.


Ninguno quería a la orilla volver,

ni separarse del otro,

sentían como la sangre roja les hervía.


Los labios con apetito se cazaron,

con deleite en las manos 

sus violetas almas se engarzaron.


Fue un trote oceánico 

de liviana cabalgadura,

mientras rompían 

las olas de espuma blanca.