sábado, 6 de abril de 2013

Aquel día

Aquel día en cuanto la vi, me di cuenta de que estaba distinta, normalmente llevaba el cabello recogido y ahora después del paso de bastantes semanas se presentaba sin su peculiar y repetitiva coleta.
Su cabello suelto, esa media melena que le cubría parte del rostro le daba un aire de misterio, me cautivó a primera vista.
El contraste de su pálido rostro con ese cabello negro como el azabache, me hacía volar mi imaginación.
Me recordaba a mujeres de Bombay, con ese oscuro y brillante pelo, en lo demás era diferente, el color de su piel, sus labios tenuemente rosados, su manera de vestir, con tejanos y esos mullidos jerséis que le abrigaban en los días finales del invierno.
Tal vez después de clase iría a una entrevista, tal vez tenía una comida con alguien especial, tal vez quería impresionar a alguien, tal vez… El sinfín de posibilidades se me fue haciendo interminable.
Aquel día no me atreví a decírselo, no me pareció correcto, no deseaba parecer interesado en su persona, y eso que me hubiera gustado decirle algo que le subiera el ánimo, días atrás me pareció verla algo triste, a lo mejor era por el constipado que tenía, de todas maneras cuando sopesé la situación me callé, no éramos tan amigos, tenía que ser objetivo, después de todo ella era mi profesora.